Ya adelanto que esta entrada tendrá más interés en los archivos de audio adjuntos que en el texto en sí, más que nada, porque el nuebo “bicho” es un micrófono, y qué mejor manera de analizarlo que mediante unas grabaciones.

 

ZoomH2N Por delante.

 
 ZoomH2N

Y por detrás.

 
ZoomH2N

Desde arriba.

 
ZoomH2N

De un lado.

 
ZoomH2N

De otro lado.

 

ZoomH2N

De frente.

 

ZoomH2N

Y ¡tumbado!.

 

Os dejo las dos grabaciones sin procesar y con el mismo “contenido”, el único cambio que han sufrido es el de pasar a formato mp3, la primera es la grabación con el ZoomH2n y la segunda con mi teléfono móvil, el Motorola G 2014. Ambos “cacharros” están a la misma altura y distancia de mi “persona”. Está claro que aún me quedan muchas cosas por aprender para sacarle todo el poder al Zoom: saber qué configuración es la más óptima para grabar a un instrumento sólo, la voz, dónde y a qué distancia colocarlo.

En esta grabación me da la impresión de que yo estaba demasiado cerca, pero bueno de momento la diferencia es bastante clara, eso sí, la diferencia se nota cuando tienes un buen sistema de audio que te permita disfrutarlo al 100%, así que puedo decir que se pueden sacar cosas muy buenas de este bicho, seguro. Para los no entendidos en audio pero sí entendidos en fotografía, es como si pasas de tener un objetivo al nivel de una cámara de móvil a tener un objetivo de una reflex, a pequeña escala (menor cantidad de pixeles) las fotografías pueden no diferenciarse mucho, pero cuando las amplías, sabrás cual es cual, aquí pasa exactamente lo mismo.

 
Test ZoomH2n:
 

 
Test Moto G 2014: