Sr. Cara Cartón

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Por |junio 14, 2014|0 comentarios|

El huracán Ela pone Düsseldorf patas arriba

Ya tengo la experiencia de los tifones en Taiwán, y esto es lo más parecido que he podido ver aquí en Europa. Es curioso cómo ningún medio español se ha hecho eco de lo que ha pasado en Düsseldorf, y más teniendo en cuenta que siempre sacan noticias chorras sobre Alemania.

Aún 3 días después del huracán, y con 6 fallecidos a causa de este, hay muchos problemas con el transporte público y sobretodo, con los trenes y tranvías. El huracán “Ela” visitó Düsseldorf con una fuerza de 130Km/h y dejó tras de sí múltiples destrozos. A mi lo que me ha dado más pena no es ni que se bloqueasen todas las vías de tren y tranvía ni que muchos coches y techos quedasen destrozados (nosotros tuvimos suerte xD), lo que me ha dado más pena es que la mayoría de parques de la ciudad han quedado destrozados, ¡y eso es lo que más me gusta de Düsseldorf, sus parques!. Muchos de ellos son árboles centenarios que no se pueden “replantar”, así que uno de mis parques favoritos y por el que paso mínimo 3 veces a la semana, el Hofgarten, ha quedado irreconocible, ¡y me da una pena terrible!.

Aquí os dejo unas cutre fotos que hice con el móvil, en dos casos hay un antes y un después muy claros.

 

Huracán Ela

Esta foto la saqué justo hace un año.

Huracán Ela

Sacada ayer.

Huracán Ela

Antes.

Huracán Ela

Después.

Huracán Ela

Antes.

Huracán ElaDespués.

Huracán Ela

Árboles apilados y en medio de los caminos.

Huracán Ela

 Suelo cruzar este camino 3 días a la semana, esta vez costó un poco más.

Huracán Ela

Había mucha gente como yo, sacando fotos.

Huracán Ela

Al fondo, el Hotel Meliá del Hofgarten.

Huracán Ela

Pasos cortados.

Huracán Ela

Los destrozos no han impedido que algunos visitantes se acerquen.

Huracán Ela

¡Alucinante!, el Hofgarten ha quedado patas arriba.

Huracán Ela

Un camino bastante largo que lleva a la Schauspielhaus o Teatro.

Huracán Ela

 Cruzando el puente a Oberkassel también se ven los desperfectos.

Huracán Ela

Al fondo es donde se celebran casi a diario bodas por lo civil, casi todos los días hay gente celebrando su boda en el parque.

Huracán Ela

 

Por aquí tendría que ir yo, ahora tomo el camino de la izquierda.

Huracán Ela

Habían colocado esas telas violeta hace pocas semanas.

Huracán Ela

Calle que tengo que cruzar para ir a nuestra casa.

Huracán Ela

Algunas tomas en plena calle.


Huracán Ela

Es alucinante como árboles tan enormes son incapaces de aguantar el fortísimo viento.

Huracán Ela

Ramas por todos los sitios ya apartadas de la carretera.

Huracán Ela

El parque cerca de casa ha quedado destrozado.

Huracán Ela

Aunque mi cancha de baloncesto ha podido aguantar.

Huracán Ela

Calle cortada.

Huracán Ela

Arrancado de cuajo.

Huracán Ela

Un parque más o menos cercano a casa.

Huracán Ela

Cerca de donde muchas veces vamos a hacer la compra.

Un video de alguien que pudo captar el huracán:

Por |junio 12, 2014|2 Comentarios|

Buscopan Plus – El medicamento para los recién llegados a Alemania

Buscopan

Qué cabroncetes estos alemanes, riéndose de las desgracias ajenas. ¡Producto del mes! 

Antenas y frecuencias, cacharreando que es gerundio.

Sentro Nasionáh de Intelihensiah

El SNI de Düsseldorf (Sentro Nasionáh de Intelihensiah)

Mi padre no puede pasar una noche sin escuchar la radio, cosa que por otra parte yo nunca he logrado entender. Yo he pillado ese vicio bastante tarde y sólo para algunos fines de semana, Milenio3 lo escucho desde que tengo uso de razón y cuando cocino también suelo poner la radio. La diferencia con mi padre es que me da igual tener o no una radio bajo la almohada.

Nunca había investigado el tema de la radioafición, digamos que la película “Contact” (una de mis favoritas, todo sea dicho) fue la primera que me hizo un poco de “tilín”. Era esa típica sensación de que te mola ver lo que hacen con las radios y cómo la gente se puede comunicar con otros puntos lejanos del planeta, pero al mismo tiempo lo ves tan raro y complicado que…simplemente te gusta verlo desde la barrera como quien dice.

Años más tarde de conocer “Contact” navegando por internet descubrí esta web:  websdr.ewi.utwente.nl:8901 . Decir que me quedé flipando, ¡menuda pasada!, rusos, chinos, sonidos raros sacados de películas de espías, qué mundillo más curioso. Unos tipos montan una antena en Holanda y de alguna manera que desconozco crean una aplicación web para que todo el mundo pueda hacer de espía desde casa.

Pasado el subidón inicial, me olvidé de esa web, el último acercamiento fue la última vez que fuimos a Asturias y quedé con mi primer profesor de fagot, ¡menudos cacharros se gastaba para el tema de la radioafición, alucinante!. Meses más tarde, por arte de magia, alguien escribe en unos foros sobre el tema de las radiofrecuencias y algunas estaciones que emiten códigos “raros”. La gente empezó a comentar y a ellos se unían tanto aquellos que eran nuevos en el tema como otros que tenían equipos “serios”, digamos que se comenzó a crear una curiosidad a cerca de las comunicaciones por radio y el poder “espiar”. El fuego que encendió la mecha fue un forero hablando de antenas USB para ver la TDT por el ordenador. Según parecía,  la mayoría de ellas tenían un chip RTL2832U con el cual uno se podía montar su primera mini cutre estación de escucha casera. Y para qué mentir, usar una web para buscar frecuencias de radio mola, pero montarte una mini estación con un cutre USB DVB-T y saber qué lo que escuchas, lo recibes, tú desde esa antena, ¡eso sí que mola!.

¿Cacharrear?, ¡pero si soy rey de los cacharreadores!, me informé y me metí al tema, pillé mi DVB-T con su cutre antena y ahí comenzó la aventura:

1- Descargar el ZADIG (http://zadig.akeo.ie/), el cual te permite instalar unos drivers especiales para usar el chip como futura SDR (Software Defined Radio).

2-Instalar el SDR# (http://sdrsharp.com/index.php/downloads) software que nos permitirá cacharrear y buscar frecuencias a través de nuestra antena.

Una vez todo listo, y sin yo tener mucha idea, empecé a toquetear cosas y a mirar las configuraciones que la gente usaba. Mi primera idea era la de buscar la Torre de Control del Aeropuerto de Düsseldorf, ya que otra cosa no, pero el mundillo de los aviones me mola y qué mejor primer objetivo que el intentar pillar la ATIS de Düsseldorf, además, ¡el aeopuerto está pegado a la ciudad!.

Busqué por internet cual era la frecuencia de la ATIS y nada…estaría desactualizada o algo, pero no pude encontrarla, aún así, no perdí la esperanza y me puse a buscar con panciencia hasta que ¡LA MADRE DEL CORDERO!, ¡ahí estaba!, no podía creer lo que mis oídos y mis ojos estaban escuchando y viendo por la pantalla, ¡objetivo cumplido, he pillado la ATIS de Düsseldorf!, eso sí, escuchar se escucha como el culo. No pretendamos ahora pillar una calidad de la virgen con esa cagadilla de antena y metidos en casa. Pero coño, anda que no me hizo ilusión.

ATISd

 

Eso fue ayer, hoy me puse otro ratillo a buscar señales más interesantes, de nuevo, en el Aeropuerto Internacional de Düsseldorf, pero esta vez mi objetivo apuntaba más alto. Mi lógica asturiana me decía que si la ATIS estaba por la zona de los 123.77 AM…tal vez las comunicaciones con los pilotos no estuvieran mucho más lejos, ¿no?.

Aquí la cosa sí fue un poco más dificil ya que al contrario que con la ATIS, las comunicaciones entre torre de control y pilotos, son muy cortas, es decir, tendría que fijarme en el espectrograma de abajo y buscar “líneas verticales cortadas”.

Piloto

¡Yes!, mi intuición norteña no iba mal encaminada, parecía que había encontrado algo, ¿o tal vez no?…

 

¡VIVA EL SNI!

 

Por |febrero 23, 2014|2 Comentarios|

¡E.T. nos guía!

Iglesia Cienciologia Düsseldorf¡Cágate lorito!

 

Por |febrero 17, 2014|0 comentarios|

La historia de Ken

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Hace dos días acompañé a Yunting hasta Oberkassel (zona de ricachones a la otra orilla del Rín), nos tomamos un bocata, dimos un paseo corto y fui con ella hasta la casa donde le da clases privadas a casi una familia entera. Tenía dos horas de tiempo libre hasta que ella terminase y yo me estaba meando…mucho. No soy de cervezas, prefiero tomarme un café o un Bionade en un sitio tranquilo así que inicié mi búsqueda.

 

Algunas panaderías/cafeterías (Kamps, Terbuyken…) ya estaban cerrando y sólo quedaban abiertas cervecerías y restaurantes, yo ya estaba pensando en pillar el metro para en una parada estar en el casco antiguo y así poder tener más opciones, pero mi vejiga no estaba por la labor, todo hay que decirlo. Yo caminaba y pensaba…”bueno, y ¿por qué no vas al sitio ese de la esquina que siempre parece tener buenos precios y además, se ve bastante chulo?”. Es un bar/restaurante bastante grande que se llama “Prinzinger”, entré y en él no había nadie más que un hombre con una vestimenta digamos no muy habitual para las altas esferas de Düsseldorf y menos en Oberkassel, estaba sentado en un taburete directamente en la barra cenando, (aclarar que hacía bastante frío fuera en la calle), llevaba pantalones cortos, una camiseta gris y una rodillera azul típica de cuando has tenido un pequeño accidente, el hombre estaba bastante cachas (¡sin mariconeos!).

 

Yo tanteé el local (era la primera vez que entraba) y elegí una mesa alta junto a la cual había un taburete donde ipso facto dejé la chaqueta, y es que, ¡me estaba meando por la pata abajo!, tras un capuccino le pregunté al camarero por el baño, muy amablemente y con un acento que le delataba como “no alemán” me indicó el camino hacia las oficinas del señor Roca. ¡Dios, qué liberación!, subí y empecé a disfrutar del lugar y del capuccino mientras miraba chorradas por el móvil. El chico de la barra preguntó algo en inglés que ni pude oir así que ya sí, era la confirmación total de que se trababa de un guiri que estaba de paso, parecía un mochilero…pero sin mochila. En esto que llega una señora mayor para pedir una copa de vino blanco y el camarero que parecía buena gente, suelta algo tipo “prego signiorina” a lo que yo reacciono con una sonrisa. El tipo se dio cuenta y me preguntó “¿sei italiano?”, le contesté “no, sonno spagnolo”, y empezó así una no muy larga conversación en italiano:

 

Yo:¿Cuánto tiempo llevas aquí?.

Camarero: ¡34 años!.

Y: ¡Dios, cuánto tiempo!.

C: Demasiado….¿te gusta Alemania?.

Y: Bueno…digamos que no está mal…

C: …¡a mi no me gusta! (se ríe). Tú sabes que los romanos, vinimos aquí, bueno, vinieron, y cuando llegaron todos estos (los alemanes) ¡eran unos bárbaros que que prácticamente aún vivían encima de los árboles! (risas).
Y: (Descojonándome) Sí, parece mentira, y no es la primera vez que escucho esa historia (risas). Digamos, que es un país especial, con gente especial, la verdad es que tampoco es la repera en ese sentido. ¿Oye, y sois todos italianos en el restaurante?.

C: No, sólo yo y el cocinero, la camarera es de….de por ahí…de…¡Yugoslavia!, eso, Yugoslavia.

Y: ¿Y el jefe del cotarro?.

C: El jefazo es suizo. ¿Perdona, pero, qué haces en Alemania?.

Y: Bueno, soy músico, fagotista.

C: Wow, ¡genial! (pero con cara de ¿puedes vivir de ello?).

Y: Sí es genial, pero también muy dificil el poder dedicarse a ello, pero poder se puede.

C: Me imagino que si eres bueno, se podrá ganar bien la vida siendo músico.

Y: Sin duda, si eres bueno se puede llegar a vivir muy bien, eso sí, habiendo trabajado/estudiado mucho. Por cierto, disculpa mi italiano, lo poco que hablo lo aprendí con un gran amigo mío de Parma.

C: Yo tengo un gran amigo también de Parma, pero si quieres podemos hablar en español, lo hablo un poco ya que a menudo trabajo con portugueses y españoles.

Y: Ah, genial.

 

Ahí ya se puso a currar porque tenía que ir a ayudar a la camarera a hacer alguna cosa.

 

Seguí disfrutando del capuccino que, todo hay que decirlo, estaba bastante rico pese a no ser yo muy cafetero. Miro chorradas en el móvil y de reojo veo que el hombre que estaba en la barra ya había terminado y estaba pagando mientras le preguntaba algo a la camarera yugoslava en inglés. Yo seguí a lo mío hasta que veo que el hombre se me acerca, le miro y parecía una persona muy amable y hippie para lo que es Düsseldorf, me sonríe y empieza nuestra conversación en inglés:

 

Hombre desconocido: ¡Hola!, disculpa, ¿hablas inglés?.

Yo: Sí claro, un poco.

H: Oh genial, ¿eres de por aquí?

Y: No, soy español y soy músico, he estudiado aquí en Düsseldorf, es una ciudad muy bonita y la verdad es que la puedes conocer casi casi en un día.

H: Oh, yo soy de Ontario, Canadá, sí, la ciudad es pequeña pero muy bonita y sí, creo que en uno o dos días ya se puede conocer bastante bien casi toda la ciudad. ¿Sabrías decirme por dónde está el casco antiguo de la ciudad?, estoy un poco perdido ahora mismo.

Y: Claro, desde aquí es muy fácil pero…¿te gusta caminar? (le sonrío). Tienes que cruzar este puente tan largo que ves ahí y entonces giras…

H: ¡A la izquierda!

Y: No, en realidad hacia la derecha, ya verás que es muy fácil y además, tampoco está nada lejos, justo pasas el puente, giras a la derecha y ya verás casas “viejas”.

H: Fantástico, la verdad es que el otro día me perdí un poco, intenté ir desde mi hotel que está a la izquierda del puente hasta el centro pero terminé en una zona con tiendas de marcas muy caras.

Y: Claro, ¡la Königsallee!, sí…las tiendas allí son muy caras la verdad. Entonces, tu hotel está pasado el puente a la izquierda, ¿es el Meliá tal vez?.

H: Meliá…no, creo que no, me hospedo en un hotel que se llama….emmm…..

Risas

Y: No importa, pero bueno ya sabes, el casco antiguo está ahí al lado.

H: Muchísimas gracias, eres muy amable.

Y: Bueno y, ¿qué te trae por Düsseldorf?

H: Estoy aquí para la “Messe”. REHACARE, temas de rehabilitación para gente con problemas de movilidad, etc…

Y: Oh REHACARE (con cara de no saber de qué me hablaba), ¿para qué sector en concreto?.

H: Nosotros vendemos bicicletas para niños con poca movilidad, etc.

Y: Wow, ¡qué bien!.

H: Disculpa pero, ¿podrías hacerme un último favor?

Y: ¡Sí claro!.

H: Muchas gracias, ¿podrías preguntarle a la camarera si sería posible alquilar el local entero por una noche para el año que viene?.

 

Le pregunté a la camarera y me comentó que sin ningún problema, que de aquí a un año era a muy largo plazo pero que lo harían gustosamente. Entonces la mujer le dió una tarjeta con la dirección del sitio y el hombre la metió ¡dentro de los calcetines!. Yo pensaba, este tío es un verdadero crack.

 

H: Bueno, muchísimas gracias de nuevo por toda la ayuda, de verdad, has sido muy amable, me llamo Ken, encantado de haberte conocido. (Se pone a buscar algo entre sus bolsillos) Disculpa pero no tengo ninguna tarjeta de contacto para darte.

Yo: No te preocupes, yo también me alegro de conocerte siempre está bien poder ayudar a alguien que no es de la ciudad, me llamo Javi. Lo de la tarjeta no importa, pero por curiosidad ¿en qué empresa trabajas?.

Entonces me vuelve a sonreir y me señala la camiseta que llevaba puesta, muy “surfera” salvo porque en ella tenía estampado el nombre de la empresa.

Ken: “Freedom Concepts Inc.” aquí puedes ver cómo se llama (señalando la camiseta).

Yo: (Vuelvo a reírme) Perfecto, me lo apunto y le echaré un vistazo en internet. De nuevo, encantado de conocerte y que te vaya todo muy bien.

Ken: Lo mismo digo, encantado de conocerte y muchísimas gracias por la ayuda.

 

Entonces termino el capuccino, me despido del camarero italiano y de la chica yugoslava para ya en la calle buscar desde el móvil la empresa en la que trabaja Ken. Fui a la sección de “About” y…esto es…lo que me encontré…

http://www.freedomconcepts.com/about/

 

 

“The cycle of mobility — it’s more than a tagline. It’s the idea that every one of us at Freedom Concepts is dedicated to. Creating handcrafted products with pride, quality, and ingenuity, with the goal of providing therapy, recreation, fun, and most of all, freedom.”
Ken Vanstraelen
President,
Freedom Concepts Inc.

Por |septiembre 28, 2013|0 comentarios|