Mermelada casera de albaricoque

Mermelada casera de albaricoque

 

Hoy vengo con otra de esas recetas fáciles y resultonas, no suelo ser de hacer cosas dulces pero por alguna razón hasta hoy sólo he colgado en el blog recetas dulzonas, a ver cuándo me animo con algo salado.

En la nevera teníamos muertos de risa bastantes albaricoques o piescos como se dice en mi tierra, sin comerlo ni beberlo Yunting me empieza a hablar de que alguien le había hecho probar una mermelada casera y que por lo visto era algo muy sencillo de hacer…

Pues hace un rato me puse manos a la obra y tanteando recetas saqué la que de momento es mi receta provisional de mermelada de albaricoques.

 

Ingredientes:

-500g de albaricoques.

-150g de azúcar (normalmente será siempre 1/3 de lo que pese la fruta, pero bueno, esto del azúcar es muy relativo, depende mucho de la fruta y nuestros gustos).

-Un poco de zumo de limón.

 

Preparando los ingredientes:

-Pelamos bien la fruta y quitamos la pepita.

-Añadimos el azúcar, el chorro de zumo y la fruta a una olla antiadherente.

 

Cocinando:

-La parte más “dificil” ya la hemos dejado atrás, ahora sólo falta añadir los ingredientes a la olla con el fuego muy bajo.

-Remover de vez en cuando y pasada más o menos 1h nuestra mermelada ya debería de tener el espesor adecuado.

 

Emplatado y otras cosas:

-Lo podéis meter en un tarro de cristal y una vez la mermelada se haya enfriado, podéis cerrar el tarro y guardar vuestra mermelada casera en la nevera. ¡Váis a triunfar!.

-Si no tenéis zumo de limón, podéis usar zumo de naranja o de cualquier otra fruta que os guste. Lo suyo es buscar una mezcla interesante de sabores y al final, la mermelada saldrá muy buena.

-Si usáis 500g de fruta, el resultado final serán unos 300g de mermelada, más o menos.

 

Miyahara (宫原眼科), comiendo helado pijo

Durante mi paseo hasta la estación de trenes de Taichung, me encontré con una heladería un tanto especial y en la que había mucha gente. Una vez Yunting había terminado su sesión peluqueril le dije que me acompañase hasta un sitio muy chulo que había visto.

Para sorpresa mía, ella no conocía el sitio, lo que sí me explicó luego es que parece ser que en este edificio tan antiguo, en 1927 había uno de los centros oftálmológicos más importantes de la ciudad. Ahora, manteniendo parte de la estructura original, han construído una piji heladería que todo hay que decirlo, está muy bien. Podéis visitar la web del local en www.miyahara.com.tw.

Miyahara (宫原眼科)

Clásico repartidor al lado del edificio.

Miyahara (宫原眼科)

Miyahara 1927.

Miyahara (宫原眼科)

La cola que había era potente.

Miyahara (宫原眼科)

Y aquí está la entrada a la tienda.

Miyahara (宫原眼科)

¡En su día el edificio también fue una escuela!.

Miyahara (宫原眼科)

¡Libros everywhere!

Miyahara (宫原眼科)

A todas las taiwanesas les gusta ir de tiendas aunque sólo sea a mirar.

Miyahara (宫原眼科)

Haciendo la cola de los campeones.

Miyahara (宫原眼科)

Una trabajadora muy amable nos escuchó hablar en alemán y nos preguntó que si necesitábamos ayuda.

Miyahara (宫原眼科)

Evidentemente Yunting no la necesitaba, pero yo un poco más adelante sí, porque había que rellenar un papel con tu pedido.

Miyahara (宫原眼科)

Había un mogollón de tipos distintos de chocolate.

Miyahara (宫原眼科)

Los helados los servían en una tarrina que a su vez tenía un cucurucho.

Miyahara (宫原眼科)

Había un muchas cosas diferentes que podías elegir para poner por encima del helado.

Miyahara (宫原眼科)

Este fue nuestro helado: Mango, frambuesa, tarta de piña, bizcocho y cosillas por encima.

Miyahara (宫原眼科)

Y señores y señoras, esto sí que es vida.

Por |marzo 24, 2014|0 comentarios|

Puerto de Taichung (台中港)

No en muchas ocasiones, pero alguna vez Yunting me habló del puerto de Taichung. La razón, sashimi fresco de muy buena calidad y a buen precio. Ese día lo habíamos pasado fuera por pequeños pueblos de los alrededores pero como quien no quiere la cosa, decidimos hacer una parada técnica en el mercado del puerto. ¡NO VUELVO NI LOCO!, bueno, no dramaticemos, está muy guai, hay mucho pescao y toda la pesca, pero señores, que agobio. Al entrar hay dos o tres restaurantes y me cago en la leche, persiguiéndonos cual niños de Biafra. Luego pasados las zonas de restaurante, ya era todo normal, pero tela, no hay cosa que más me moleste que aquellos que mientras yo voy mirando vienen y me preguntan si necesito algo. A ver, que no me importa, y se que es su trabajo…pero a mi no me mola que me pregunten si necesito algo, ¡consiguen el efecto contrario!.

En fin, técnicas de marketing a parte, el mercado es como cualquier otro, como ya comenté, mucho pez, mucho marisco, y muchos taiwaneses. Digamos que es similar a muchos otros con la salvedad de la venta de sashimi fresco y ciertas cosas más. ¿Mercece la pena?….bueno, ni sí ni no, sino todo lo contrario. Está guai por dar una vuelta y tampoco es que se pueda hacer mucho más. Lo dicho, si eres amante del pescado y marisco bien fresco, es una visita muy recomendable, y la verdad que el género que tienen es de muy buena calidad.

Puerto de Taichung (台中港)

¡Un mercado del pescado sin barcos no es un mercado señores!.

 

Puerto de Taichung (台中港)

Según Yunting los mega contenedores del fondo son de una empresa de aceite muy antigua, ¡Aceite!.

 

Puerto de Taichung (台中港)

¡Cómo mola el mar! y las abuelillas comentando lo que ha pasado hoy en la telenovela .

 

Puerto de Taichung (台中港)

Pescado puesto a secar (juraría…).

 

Puerto de Taichung (台中港)

Parecen “pezqueñines” pero no lo son, este es su tamaño normal.

 

Puerto de Taichung (台中港)

Qué pena que aunque me guste el pescado no sepa diferenciarlo…eso sí…¡calamareeeeeees!.

 

Puerto de Taichung (台中港)

¡Ahí ese género fresco!.

 

Puerto de Taichung (台中港)

¡Señora, que noh lo quitan de lah manoh!.

 

Puerto de Taichung (台中港)

¡Se os ve felices!…(shhh no saben la que les espera).

 

Puerto de Taichung (台中港)

¡Ese sashimi ahí bueno, gordo que tu tengah!.

 

Puerto de Taichung (台中港)

Menuda luz de película ¿eh chavales?.

 

Puerto de Taichung (台中港)¡O’ pulpooooo!

 

Por |febrero 27, 2014|0 comentarios|

Mousse de chocolate a la naranja

Mousse de chocolate a la naranja

Lo reconozco, no se me dan bien las presentaciones/decoraciones en el tema gastronómico, no os fijéis en el aspecto sino en el sabor, esta receta es muy muy fácil de hacer y vais a dejar alucinados a todo aquel que la pruebe.

 

Ingredientes para 2 personas:

– 100gr de chocolate de 70% cacao (mínimo)

– 250ml de nata líquida (sacadla de la nevera minutos antes de empezar la receta)

– Una naranja

– 50ml leche (sacadla de la nevera minutos antes de empezar la receta)

 

Preparando los ingredientes:

Chocolate

Ponemos en un cazo el chocolate a baja temperatura hasta que se funda, una vez fundido apartar del fuego 10 minutos para que baje su temperatura.

Naranja

Mientras el chocolate se hace, vamos sacando la “carne” de la naranja, quitando absolutamente todas las pieles y cortando en trozos pequeños los gajos. Escurrir el zumo que pueda salir y poner los trozos de naranja en un recipiente para usarlo más tarde.

 

Montando la nata y preparando la leche:

-Mezclamos los 50ml de nata líquida y los 50ml de leche en un recipiente a parte.

-Vertemos los 200ml de nata en un bol y montamos hasta tener la textura que queramos para la mousse.

 

Una vez hechos estos dos pasos vamos con las mezclas:

-Vamos a verter poco a poco la mezcla de nata líquida y leche en el cazo con el chocolate, mezclamos bien.

-Una vez que la mezcla esté lista, añadimos un poco de la nata montada y la mezclamos muy poco para luego añadir la masa al bol con el resto de la nata montada.

-Añadimos los trozos (sin zumo) de naranja y mezclamos muy suavemente hasta tener una masa esponjosa.

 

Emplatado, presentación y datos a tener en cuenta:

-¡Ojo!, yo cuando hago mousse, la hago en el momento, nunca la dejo en la nevera, el postre tendrá una temperatura y textura perfectas sin necesidad de meterlo en la nevera.

-A modo de extra para bordar el plato podéis hacer como yo, y antes de pelar la naranja, limpiarle la piel y raspársela para luego darle un toque de sartén a esa ralladura de piel. Cuando emplatéis la mousse le ponéis la ralladura por encima y ya os digo yo que vais a triunfar.

-Si lo de la ralladura pasada por sartén os parece demasiado complicado, podéis raspar un poco de chocolate o ponerle trozos de naranja por encima y también quedará muy bien.

-Esta receta la podéis personalizar tanto como queráis, lo importante es que la mousse os va a salir cojonuda, os lo aseguro.

Por |noviembre 3, 2013|0 comentarios|

Seguimiento plantil

Hace poco más de una semana nos hicimos con la típica chorradita que venden en IKEA, por 2€ te vienen 3 vasos de papel con su consiguiente tierra y semillas: Basílico, cilantro y tomillo. Yo soy un cocinillas y además me gusta la idea de poder ver crecer las plantas que más tarde podré usar para cocinar.

 

El sistema es muy fácil, la tierra viene en pastillas tamaño “puck” de hockey sobre hielo. Las cuales hay que poner agua y mezclar bien, luego pones unos 3cm de tierra en el vaso, esparces bien las semillas y estas las tapas con el resto de tierra sobrante. Para que germinen antes, hay que cubrirlas con papel de plástico del que usamos en la cocina. Agua, más o menos cada dos días, el caso es que el compuesto de tierra esté siempre húmedo.

 

De momento el basílico y el cilantro van apareciendo por la superficie después de una semana.

 

Basílico

Día 5: ¡Ya sale la primera hoja-bebé-basílico!

Basílico

 

Día 6: Parece que el resto de hermanos y hermanas hoja también se deciden a salir.

Cilantro

Día 7: sin comerlo ni beberlo el cilantro ha salido disparado de un día para otro, ¡ayer por la noche no había nada!.

Basílico

 

Día 7: No parecen verse muchos cambios salvo las hojas de la derecha que están saliendo espachurradas.

 

La historia de Ken

freedom_concepts_inc_dusseldorf

 

Hace dos días acompañé a Yunting hasta Oberkassel (zona de ricachones a la otra orilla del Rín), nos tomamos un bocata, dimos un paseo corto y fui con ella hasta la casa donde le da clases privadas a casi una familia entera. Tenía dos horas de tiempo libre hasta que ella terminase y yo me estaba meando…mucho. No soy de cervezas, prefiero tomarme un café o un Bionade en un sitio tranquilo así que inicié mi búsqueda.

 

Algunas panaderías/cafeterías (Kamps, Terbuyken…) ya estaban cerrando y sólo quedaban abiertas cervecerías y restaurantes, yo ya estaba pensando en pillar el metro para en una parada estar en el casco antiguo y así poder tener más opciones, pero mi vejiga no estaba por la labor, todo hay que decirlo. Yo caminaba y pensaba…”bueno, y ¿por qué no vas al sitio ese de la esquina que siempre parece tener buenos precios y además, se ve bastante chulo?”. Es un bar/restaurante bastante grande que se llama “Prinzinger”, entré y en él no había nadie más que un hombre con una vestimenta digamos no muy habitual para las altas esferas de Düsseldorf y menos en Oberkassel, estaba sentado en un taburete directamente en la barra cenando, (aclarar que hacía bastante frío fuera en la calle), llevaba pantalones cortos, una camiseta gris y una rodillera azul típica de cuando has tenido un pequeño accidente, el hombre estaba bastante cachas (¡sin mariconeos!).

 

Yo tanteé el local (era la primera vez que entraba) y elegí una mesa alta junto a la cual había un taburete donde ipso facto dejé la chaqueta, y es que, ¡me estaba meando por la pata abajo!, tras un capuccino le pregunté al camarero por el baño, muy amablemente y con un acento que le delataba como “no alemán” me indicó el camino hacia las oficinas del señor Roca. ¡Dios, qué liberación!, subí y empecé a disfrutar del lugar y del capuccino mientras miraba chorradas por el móvil. El chico de la barra preguntó algo en inglés que ni pude oir así que ya sí, era la confirmación total de que se trababa de un guiri que estaba de paso, parecía un mochilero…pero sin mochila. En esto que llega una señora mayor para pedir una copa de vino blanco y el camarero que parecía buena gente, suelta algo tipo “prego signiorina” a lo que yo reacciono con una sonrisa. El tipo se dio cuenta y me preguntó “¿sei italiano?”, le contesté “no, sonno spagnolo”, y empezó así una no muy larga conversación en italiano:

 

Yo:¿Cuánto tiempo llevas aquí?.

Camarero: ¡34 años!.

Y: ¡Dios, cuánto tiempo!.

C: Demasiado….¿te gusta Alemania?.

Y: Bueno…digamos que no está mal…

C: …¡a mi no me gusta! (se ríe). Tú sabes que los romanos, vinimos aquí, bueno, vinieron, y cuando llegaron todos estos (los alemanes) ¡eran unos bárbaros que que prácticamente aún vivían encima de los árboles! (risas).
Y: (Descojonándome) Sí, parece mentira, y no es la primera vez que escucho esa historia (risas). Digamos, que es un país especial, con gente especial, la verdad es que tampoco es la repera en ese sentido. ¿Oye, y sois todos italianos en el restaurante?.

C: No, sólo yo y el cocinero, la camarera es de….de por ahí…de…¡Yugoslavia!, eso, Yugoslavia.

Y: ¿Y el jefe del cotarro?.

C: El jefazo es suizo. ¿Perdona, pero, qué haces en Alemania?.

Y: Bueno, soy músico, fagotista.

C: Wow, ¡genial! (pero con cara de ¿puedes vivir de ello?).

Y: Sí es genial, pero también muy dificil el poder dedicarse a ello, pero poder se puede.

C: Me imagino que si eres bueno, se podrá ganar bien la vida siendo músico.

Y: Sin duda, si eres bueno se puede llegar a vivir muy bien, eso sí, habiendo trabajado/estudiado mucho. Por cierto, disculpa mi italiano, lo poco que hablo lo aprendí con un gran amigo mío de Parma.

C: Yo tengo un gran amigo también de Parma, pero si quieres podemos hablar en español, lo hablo un poco ya que a menudo trabajo con portugueses y españoles.

Y: Ah, genial.

 

Ahí ya se puso a currar porque tenía que ir a ayudar a la camarera a hacer alguna cosa.

 

Seguí disfrutando del capuccino que, todo hay que decirlo, estaba bastante rico pese a no ser yo muy cafetero. Miro chorradas en el móvil y de reojo veo que el hombre que estaba en la barra ya había terminado y estaba pagando mientras le preguntaba algo a la camarera yugoslava en inglés. Yo seguí a lo mío hasta que veo que el hombre se me acerca, le miro y parecía una persona muy amable y hippie para lo que es Düsseldorf, me sonríe y empieza nuestra conversación en inglés:

 

Hombre desconocido: ¡Hola!, disculpa, ¿hablas inglés?.

Yo: Sí claro, un poco.

H: Oh genial, ¿eres de por aquí?

Y: No, soy español y soy músico, he estudiado aquí en Düsseldorf, es una ciudad muy bonita y la verdad es que la puedes conocer casi casi en un día.

H: Oh, yo soy de Ontario, Canadá, sí, la ciudad es pequeña pero muy bonita y sí, creo que en uno o dos días ya se puede conocer bastante bien casi toda la ciudad. ¿Sabrías decirme por dónde está el casco antiguo de la ciudad?, estoy un poco perdido ahora mismo.

Y: Claro, desde aquí es muy fácil pero…¿te gusta caminar? (le sonrío). Tienes que cruzar este puente tan largo que ves ahí y entonces giras…

H: ¡A la izquierda!

Y: No, en realidad hacia la derecha, ya verás que es muy fácil y además, tampoco está nada lejos, justo pasas el puente, giras a la derecha y ya verás casas “viejas”.

H: Fantástico, la verdad es que el otro día me perdí un poco, intenté ir desde mi hotel que está a la izquierda del puente hasta el centro pero terminé en una zona con tiendas de marcas muy caras.

Y: Claro, ¡la Königsallee!, sí…las tiendas allí son muy caras la verdad. Entonces, tu hotel está pasado el puente a la izquierda, ¿es el Meliá tal vez?.

H: Meliá…no, creo que no, me hospedo en un hotel que se llama….emmm…..

Risas

Y: No importa, pero bueno ya sabes, el casco antiguo está ahí al lado.

H: Muchísimas gracias, eres muy amable.

Y: Bueno y, ¿qué te trae por Düsseldorf?

H: Estoy aquí para la “Messe”. REHACARE, temas de rehabilitación para gente con problemas de movilidad, etc…

Y: Oh REHACARE (con cara de no saber de qué me hablaba), ¿para qué sector en concreto?.

H: Nosotros vendemos bicicletas para niños con poca movilidad, etc.

Y: Wow, ¡qué bien!.

H: Disculpa pero, ¿podrías hacerme un último favor?

Y: ¡Sí claro!.

H: Muchas gracias, ¿podrías preguntarle a la camarera si sería posible alquilar el local entero por una noche para el año que viene?.

 

Le pregunté a la camarera y me comentó que sin ningún problema, que de aquí a un año era a muy largo plazo pero que lo harían gustosamente. Entonces la mujer le dió una tarjeta con la dirección del sitio y el hombre la metió ¡dentro de los calcetines!. Yo pensaba, este tío es un verdadero crack.

 

H: Bueno, muchísimas gracias de nuevo por toda la ayuda, de verdad, has sido muy amable, me llamo Ken, encantado de haberte conocido. (Se pone a buscar algo entre sus bolsillos) Disculpa pero no tengo ninguna tarjeta de contacto para darte.

Yo: No te preocupes, yo también me alegro de conocerte siempre está bien poder ayudar a alguien que no es de la ciudad, me llamo Javi. Lo de la tarjeta no importa, pero por curiosidad ¿en qué empresa trabajas?.

Entonces me vuelve a sonreir y me señala la camiseta que llevaba puesta, muy “surfera” salvo porque en ella tenía estampado el nombre de la empresa.

Ken: “Freedom Concepts Inc.” aquí puedes ver cómo se llama (señalando la camiseta).

Yo: (Vuelvo a reírme) Perfecto, me lo apunto y le echaré un vistazo en internet. De nuevo, encantado de conocerte y que te vaya todo muy bien.

Ken: Lo mismo digo, encantado de conocerte y muchísimas gracias por la ayuda.

 

Entonces termino el capuccino, me despido del camarero italiano y de la chica yugoslava para ya en la calle buscar desde el móvil la empresa en la que trabaja Ken. Fui a la sección de “About” y…esto es…lo que me encontré…

http://www.freedomconcepts.com/about/

 

 

“The cycle of mobility — it’s more than a tagline. It’s the idea that every one of us at Freedom Concepts is dedicated to. Creating handcrafted products with pride, quality, and ingenuity, with the goal of providing therapy, recreation, fun, and most of all, freedom.”
Ken Vanstraelen
President,
Freedom Concepts Inc.

Por |septiembre 28, 2013|0 comentarios|