¡Crisis con tiendas “frikis”!

Por |Febrero 9, 2017|0 comentarios|

¡Una bañera de 8.600€!

Por |Noviembre 13, 2016|0 comentarios|

Düsseldorf – Jan-Wellem-Platz

Este es un micro vídeo que grabé el otro día en la Jan-Wellem-Platz (Plaza Jan Wellem). El edificio de formas “raras” es una contrucción muy moderna de hace poco más de un año. Es una zona de tiendas pegada al Altstadt (casco antiguo) de Düsseldorf. Detrás de este edificio está el Hofgarten, uno de los parques más bonitos que hay cerca del centro de la ciudad.

Por |Octubre 20, 2014|0 comentarios|

Goloseando en Heinemann

Unos días atrás, fui a la confitería Heinemann, una de las mejores y más antiguas de la ciudad, también de las más caras.

 Heinemann DüsseldorfEntrada.

Tenía que ir a comprar dos “paquetes” de unos pralinés dorados para que Yunting se los regalara a un par de amigos. Yo para estar 100% seguro de que no contenían alcohol, le pregunté a una de las abuelillas que trabajan en la tienda, me dio la mejor respuesta posible, uno de los pralinés. Ya los había probado hace mucho, pero, ¡qué locura!, estaba acojonantemente rico, perfectamente balanceado, ni muy dulce ni muy amargo, super cremoso, ¡de 10!. Mi respuesta a la mujer fue “¡me he vuelto a enamorar, pero no se lo diga a mi novia!”.

A los pocos días nos dio por ir a comer a un restaurante taiwanés que habían abierto en Düsseldorf hacía unos pocos días. No está mal, pero las porciones son un poco escasas teniendo en cuenta el precio. El caso es que después salimos a dar un clásico paseo por la Königsallee.

 

Heinemann Düsseldorf

Vista del canal de la Königsallee.

Poco antes de llegar, nos volvimos a cruzar con Heinemann y le dije a Yunting…va, vamos a ver cuánto cuesta comprar unos chocolates sueltos al peso. ¡Sorpresón!, cuestan la mitad que los que ya vienen emperifollados con lazitos y en caja. Lo que primero fue un: “igual si no son tan sumamente caros como los de la caja, pillamos un par de esos dorados y ya tenemos un mini postre”, pasó a ser: “bueno, cuestan casi la mitad…pilla un par de otro sabor y a bailar”. Decir que los otros también estaban muy muy ricos.

 

Heinemann Düsseldorf

El interior renovado hace pocos meses.

Heinemann Düsseldorf

¡El paraíso!.

Heinemann Düsseldorf

También venden tartas muy ricas.

Heinemann Düsseldorf

Pralinés espolvoreados con oro.

Heinemann Düsseldorf

Zona de pralinés al peso, 5,50€ los 100g.

Heinemann Düsseldorf

Así que si estáis de paso por Düsseldorf o si vivís aquí, no dejéis de pasaros por Heinemann, el paraíso chocolateril en Düsseldorf.

Por |Octubre 13, 2014|0 comentarios|

Miyahara (宫原眼科), comiendo helado pijo

Durante mi paseo hasta la estación de trenes de Taichung, me encontré con una heladería un tanto especial y en la que había mucha gente. Una vez Yunting había terminado su sesión peluqueril le dije que me acompañase hasta un sitio muy chulo que había visto.

Para sorpresa mía, ella no conocía el sitio, lo que sí me explicó luego es que parece ser que en este edificio tan antiguo, en 1927 había uno de los centros oftálmológicos más importantes de la ciudad. Ahora, manteniendo parte de la estructura original, han construído una piji heladería que todo hay que decirlo, está muy bien. Podéis visitar la web del local en www.miyahara.com.tw.

Miyahara (宫原眼科)

Clásico repartidor al lado del edificio.

Miyahara (宫原眼科)

Miyahara 1927.

Miyahara (宫原眼科)

La cola que había era potente.

Miyahara (宫原眼科)

Y aquí está la entrada a la tienda.

Miyahara (宫原眼科)

¡En su día el edificio también fue una escuela!.

Miyahara (宫原眼科)

¡Libros everywhere!

Miyahara (宫原眼科)

A todas las taiwanesas les gusta ir de tiendas aunque sólo sea a mirar.

Miyahara (宫原眼科)

Haciendo la cola de los campeones.

Miyahara (宫原眼科)

Una trabajadora muy amable nos escuchó hablar en alemán y nos preguntó que si necesitábamos ayuda.

Miyahara (宫原眼科)

Evidentemente Yunting no la necesitaba, pero yo un poco más adelante sí, porque había que rellenar un papel con tu pedido.

Miyahara (宫原眼科)

Había un mogollón de tipos distintos de chocolate.

Miyahara (宫原眼科)

Los helados los servían en una tarrina que a su vez tenía un cucurucho.

Miyahara (宫原眼科)

Había un muchas cosas diferentes que podías elegir para poner por encima del helado.

Miyahara (宫原眼科)

Este fue nuestro helado: Mango, frambuesa, tarta de piña, bizcocho y cosillas por encima.

Miyahara (宫原眼科)

Y señores y señoras, esto sí que es vida.

Por |Marzo 24, 2014|0 comentarios|

La historia de Ken

freedom_concepts_inc_dusseldorf

 

Hace dos días acompañé a Yunting hasta Oberkassel (zona de ricachones a la otra orilla del Rín), nos tomamos un bocata, dimos un paseo corto y fui con ella hasta la casa donde le da clases privadas a casi una familia entera. Tenía dos horas de tiempo libre hasta que ella terminase y yo me estaba meando…mucho. No soy de cervezas, prefiero tomarme un café o un Bionade en un sitio tranquilo así que inicié mi búsqueda.

 

Algunas panaderías/cafeterías (Kamps, Terbuyken…) ya estaban cerrando y sólo quedaban abiertas cervecerías y restaurantes, yo ya estaba pensando en pillar el metro para en una parada estar en el casco antiguo y así poder tener más opciones, pero mi vejiga no estaba por la labor, todo hay que decirlo. Yo caminaba y pensaba…”bueno, y ¿por qué no vas al sitio ese de la esquina que siempre parece tener buenos precios y además, se ve bastante chulo?”. Es un bar/restaurante bastante grande que se llama “Prinzinger”, entré y en él no había nadie más que un hombre con una vestimenta digamos no muy habitual para las altas esferas de Düsseldorf y menos en Oberkassel, estaba sentado en un taburete directamente en la barra cenando, (aclarar que hacía bastante frío fuera en la calle), llevaba pantalones cortos, una camiseta gris y una rodillera azul típica de cuando has tenido un pequeño accidente, el hombre estaba bastante cachas (¡sin mariconeos!).

 

Yo tanteé el local (era la primera vez que entraba) y elegí una mesa alta junto a la cual había un taburete donde ipso facto dejé la chaqueta, y es que, ¡me estaba meando por la pata abajo!, tras un capuccino le pregunté al camarero por el baño, muy amablemente y con un acento que le delataba como “no alemán” me indicó el camino hacia las oficinas del señor Roca. ¡Dios, qué liberación!, subí y empecé a disfrutar del lugar y del capuccino mientras miraba chorradas por el móvil. El chico de la barra preguntó algo en inglés que ni pude oir así que ya sí, era la confirmación total de que se trababa de un guiri que estaba de paso, parecía un mochilero…pero sin mochila. En esto que llega una señora mayor para pedir una copa de vino blanco y el camarero que parecía buena gente, suelta algo tipo “prego signiorina” a lo que yo reacciono con una sonrisa. El tipo se dio cuenta y me preguntó “¿sei italiano?”, le contesté “no, sonno spagnolo”, y empezó así una no muy larga conversación en italiano:

 

Yo:¿Cuánto tiempo llevas aquí?.

Camarero: ¡34 años!.

Y: ¡Dios, cuánto tiempo!.

C: Demasiado….¿te gusta Alemania?.

Y: Bueno…digamos que no está mal…

C: …¡a mi no me gusta! (se ríe). Tú sabes que los romanos, vinimos aquí, bueno, vinieron, y cuando llegaron todos estos (los alemanes) ¡eran unos bárbaros que que prácticamente aún vivían encima de los árboles! (risas).
Y: (Descojonándome) Sí, parece mentira, y no es la primera vez que escucho esa historia (risas). Digamos, que es un país especial, con gente especial, la verdad es que tampoco es la repera en ese sentido. ¿Oye, y sois todos italianos en el restaurante?.

C: No, sólo yo y el cocinero, la camarera es de….de por ahí…de…¡Yugoslavia!, eso, Yugoslavia.

Y: ¿Y el jefe del cotarro?.

C: El jefazo es suizo. ¿Perdona, pero, qué haces en Alemania?.

Y: Bueno, soy músico, fagotista.

C: Wow, ¡genial! (pero con cara de ¿puedes vivir de ello?).

Y: Sí es genial, pero también muy dificil el poder dedicarse a ello, pero poder se puede.

C: Me imagino que si eres bueno, se podrá ganar bien la vida siendo músico.

Y: Sin duda, si eres bueno se puede llegar a vivir muy bien, eso sí, habiendo trabajado/estudiado mucho. Por cierto, disculpa mi italiano, lo poco que hablo lo aprendí con un gran amigo mío de Parma.

C: Yo tengo un gran amigo también de Parma, pero si quieres podemos hablar en español, lo hablo un poco ya que a menudo trabajo con portugueses y españoles.

Y: Ah, genial.

 

Ahí ya se puso a currar porque tenía que ir a ayudar a la camarera a hacer alguna cosa.

 

Seguí disfrutando del capuccino que, todo hay que decirlo, estaba bastante rico pese a no ser yo muy cafetero. Miro chorradas en el móvil y de reojo veo que el hombre que estaba en la barra ya había terminado y estaba pagando mientras le preguntaba algo a la camarera yugoslava en inglés. Yo seguí a lo mío hasta que veo que el hombre se me acerca, le miro y parecía una persona muy amable y hippie para lo que es Düsseldorf, me sonríe y empieza nuestra conversación en inglés:

 

Hombre desconocido: ¡Hola!, disculpa, ¿hablas inglés?.

Yo: Sí claro, un poco.

H: Oh genial, ¿eres de por aquí?

Y: No, soy español y soy músico, he estudiado aquí en Düsseldorf, es una ciudad muy bonita y la verdad es que la puedes conocer casi casi en un día.

H: Oh, yo soy de Ontario, Canadá, sí, la ciudad es pequeña pero muy bonita y sí, creo que en uno o dos días ya se puede conocer bastante bien casi toda la ciudad. ¿Sabrías decirme por dónde está el casco antiguo de la ciudad?, estoy un poco perdido ahora mismo.

Y: Claro, desde aquí es muy fácil pero…¿te gusta caminar? (le sonrío). Tienes que cruzar este puente tan largo que ves ahí y entonces giras…

H: ¡A la izquierda!

Y: No, en realidad hacia la derecha, ya verás que es muy fácil y además, tampoco está nada lejos, justo pasas el puente, giras a la derecha y ya verás casas “viejas”.

H: Fantástico, la verdad es que el otro día me perdí un poco, intenté ir desde mi hotel que está a la izquierda del puente hasta el centro pero terminé en una zona con tiendas de marcas muy caras.

Y: Claro, ¡la Königsallee!, sí…las tiendas allí son muy caras la verdad. Entonces, tu hotel está pasado el puente a la izquierda, ¿es el Meliá tal vez?.

H: Meliá…no, creo que no, me hospedo en un hotel que se llama….emmm…..

Risas

Y: No importa, pero bueno ya sabes, el casco antiguo está ahí al lado.

H: Muchísimas gracias, eres muy amable.

Y: Bueno y, ¿qué te trae por Düsseldorf?

H: Estoy aquí para la “Messe”. REHACARE, temas de rehabilitación para gente con problemas de movilidad, etc…

Y: Oh REHACARE (con cara de no saber de qué me hablaba), ¿para qué sector en concreto?.

H: Nosotros vendemos bicicletas para niños con poca movilidad, etc.

Y: Wow, ¡qué bien!.

H: Disculpa pero, ¿podrías hacerme un último favor?

Y: ¡Sí claro!.

H: Muchas gracias, ¿podrías preguntarle a la camarera si sería posible alquilar el local entero por una noche para el año que viene?.

 

Le pregunté a la camarera y me comentó que sin ningún problema, que de aquí a un año era a muy largo plazo pero que lo harían gustosamente. Entonces la mujer le dió una tarjeta con la dirección del sitio y el hombre la metió ¡dentro de los calcetines!. Yo pensaba, este tío es un verdadero crack.

 

H: Bueno, muchísimas gracias de nuevo por toda la ayuda, de verdad, has sido muy amable, me llamo Ken, encantado de haberte conocido. (Se pone a buscar algo entre sus bolsillos) Disculpa pero no tengo ninguna tarjeta de contacto para darte.

Yo: No te preocupes, yo también me alegro de conocerte siempre está bien poder ayudar a alguien que no es de la ciudad, me llamo Javi. Lo de la tarjeta no importa, pero por curiosidad ¿en qué empresa trabajas?.

Entonces me vuelve a sonreir y me señala la camiseta que llevaba puesta, muy “surfera” salvo porque en ella tenía estampado el nombre de la empresa.

Ken: “Freedom Concepts Inc.” aquí puedes ver cómo se llama (señalando la camiseta).

Yo: (Vuelvo a reírme) Perfecto, me lo apunto y le echaré un vistazo en internet. De nuevo, encantado de conocerte y que te vaya todo muy bien.

Ken: Lo mismo digo, encantado de conocerte y muchísimas gracias por la ayuda.

 

Entonces termino el capuccino, me despido del camarero italiano y de la chica yugoslava para ya en la calle buscar desde el móvil la empresa en la que trabaja Ken. Fui a la sección de “About” y…esto es…lo que me encontré…

http://www.freedomconcepts.com/about/

 

 

“The cycle of mobility — it’s more than a tagline. It’s the idea that every one of us at Freedom Concepts is dedicated to. Creating handcrafted products with pride, quality, and ingenuity, with the goal of providing therapy, recreation, fun, and most of all, freedom.”
Ken Vanstraelen
President,
Freedom Concepts Inc.

Por |Septiembre 28, 2013|0 comentarios|