Las redes sociales y yo, hemos roto.

Aún recuerdo aquella noche en la que unos amigos y amigas me propusieron crear una cuenta en la a día de hoy más que conocida Facebook.

«Giikah, tú que haces tantas fotos chulas durante tus viajes, ¿por qué no te haces una cuenta en Facebook para que todos lo veamos?»

A buena hora dije que sí, lo cual sea dicho de paso no fue más que por la insistencia de todos y que en realidad viene muy a cuento con mi problema con las redes «sociales».

AÑO «X» DÍA «X» USUARIO/A «X» :

«¡Feliz cumpleaños Giikah, que tú y aquellos que esten a tu lado, tengáis un maravilloso día!».

Y aquí, señoras y señores es donde da comienzo la debacle . Si alguien a quien no conoces te felicita por tu cumpleaños, es que, cuanto menos, algo «curioso» está pasando.

Cuando llegué a una cifra cercana a los 500 amigos, una cosa estaba clara, o el concepto de amistad se me había trastocado o ni en los sueños más húmedos mi sociabilidad iba a dar tanto de sí en cuanto a amistades reales.

¿Mi reacción?, uno de los clicks de ratón más liberadores de todos estos años, «tu cuenta de Facebook está a punto de ser eliminada de por vida, ¿estás seguro de que quieres seguir adelante?».

CLICK!!!!!!!!!!

La siguiente victima sería Instagram, me encanta la fotografía, y el tema de un formato cuadrado siempre me ha atraido, asi que por esta simple razón y por compartir mis vivencias en fotos, me parecía un lugar más que agradable para dar rienda suelta a mi vena de fotógrafo.

«¡Oh sorpresa!, alguien me sigue, ¡oh, qué fotos más chulas!, anda mira, si está aquí la Sr. «X», pues voy a seguirla a ver qué hace, anda, ¿el Sr. «X» tiene un apartamento con piscina?…qué vidorra, bueno, le tendré que dar al like, él lo acaba de hacer en mis fotos, y bueno…no me apetece escribirle, pero al menos quedaré bien igualmente».

Sí, soy una mente compleja, lo reconozco, por momentos soy tan asocial que me doy miedo a mi mismo.

Claro que, cuando veo mi manera de comportarme en la vida real con la gente que me cae bien me pregunto si realmente soy un asocial.

Ahí está mi problema con las redes sociales, mi mente me obliga a hacer likes y a interactuar con aquellos y aquellas que lo hacen conmigo, y yo, que soy un tio muy educado, respondo amablemente…hasta que un buen día me da por pensar.

¿Qué cojo**** hago con mi vida abriendo una aplicación para ver lo «felices» que son todos y compartir mi «felicidad» con los demás a cambio de un «corazoncito» digital?.

CLICK!!!!!!!!!! (y ya van dos)

Sí, creo que soy un asocial, en las redes sociales.

Sinceramente, no se si se trata de un problema personal, de tener una personalidad no apta para estos temas o si simplemente quiero dejar de usar algo que claramente no me gusta ni me hace más feliz.

Luego está Twitter, este sí que es un caso de estudio, no voy a mentir, creo que tengo alergia a la gente, ¡perdonadme gente!.

Mantengo mi cuenta de twitter principalmente por mantener el contacto con un gran amigo personal y por tener una «centralita» de informadores acerca de NBA y NFL.

Creedme, he estado apunto de hacer CLICK!!!!!

Pero aún no lo he hecho ni creo que lo haga, aún tratándose de una de las redes sociales más nocivas que conozco.

Al principio, en twitter la gente hacía comentarios chorra, compartía tonterías y en definitiva, nos lo pasábamos bien.

A día de hoy, se crean guettos varios donde tú y los tuyos podéis disfrutar de peleas virtuales sin ganadores ni vencidos.

¡Qué lío esto de las redes sociales!.

Como siempre digo, que cada uno intente hacer su vida sin molestar a los demas, si os gusta Facebook , Instagram, etc. ¡usadlo!, en cuanto a mi, no estoy hecho para estas cosas, no puedo mentir. Creo que me dedicaré a seguir escribiendo en este blog, grabar podcast, y quién sabe, haciendo algún que otro video.

Y ya sabéis, para todo lo demás, ¡MASTERCARD!.

Angela Merkel no sabe situar Berlín en un mapa

Para que luego se diga que los alemanes lo saben todo y son perfectos…qué poco le queda a Merkel en el gobierno, confundir Moscú con Berlín. Gracias a @assidonensis por el chivatazo.

Momento mágico en la Ópera de Roma

Me gustaría compartir con vosotros un e-mail que he recibido hoy, además de por ser un hecho histórico digno de ser contado, también quería compartir esto porque soy uno de los que se pueden sentir muy afortunados de haber podido ser dirigido por el señor Riccardo Muti:

 

El pasado 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentarse a la realidad.

Italia festejaba el 150 aniversario de su creación y en esta ocasión se representó en Roma la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Riccardo Muti.

Nabucco evoca el episodio de  la esclavitud de los judíos en Babilonia, y el famoso canto «Va pensiero» es el canto del coro de esclavos oprimidos. En Italia, este canto es un símbolo de la búsqueda de la libertad (en los años en que se escribió la ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo).

Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso en el que denunciaba los recortes del presupuesto de cultura que estaba haciendo el Gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y había sido ministro de Berlusconi.

Esta intervención del alcalde, en presencia de Berlusconi que asistía a la representación, produjo un efecto inesperado.

Riccardo Muti, director de la orquesta, declaró al «Times»: «La ópera se desarrolló normalmente hasta que llegamos al famoso canto «Va pensiero». Inmediatamente sentí que el público se ponía en tensión.

Hay cosas que no se pueden describir, pero que uno las siente. Era el silencio del público el que se hacía sentir hasta entonces, pero cuando empezó el «Va Pensiero», el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción del público ante el lamento de los esclavos que cantan: «Oh patria mía, tan bella y tan perdida.»

Cuando el coro llegaba a su fin, el público empezó a pedir un bis, mientras gritaba «Viva Italia» y «Viva Verdi». A Muti no le suele gustar hacer un bis en mitad de una representación. Sólo en una ocasión, en la Scala de Milan, en 1986, había aceptado hacer un bis del «Va pensiero».

«Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo» – dijo Muti -.

En un gesto teatral, Muti se dio la vuelta, miró al público y a Berlusconi a la vez, y se oyó que alguien entre el público gritó: «Larga vida a Italia!». Muti dijo entonces:

«Sí, estoy de acuerdo: «Larga vida a Italia», pero yo ya no tengo 30 años, he vivido ya mi vida como italiano y he recorrido mucho mundo. Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mi país. Accedo, pues, a vuestra petición de un bis del «Va Pensiero».  No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó «Ay mi país, bello y perdido» , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría de verdad «bella y perdida«.

Muchos aplausos, incluidos los de los artistas en escena. Muti prosiguió. «Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto. Les propongo que se unan al coro y que cantemos todos el «Va pensiero«.

Toda la ópera de Roma se levantó. Y el coro también. Fue un momento mágico. Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos.

 

 

Hoy a votar…

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