Mi sueño se ha cumplido no sin la ayuda de Fátima y la de mis padres. Japón es otro mundo, otra cultura, otra manera de vivir la vida y con todo lo que he podido aprender y disfrutar a lo largo de este intenso viaje por sitios como Nagoya, Kyoto, Magome, Tsumago creo que podré contar muchas anécdotas que a más de uno le sorprenderán (para bien). He sobrevolado el círculo polar ártico, he conocido a Mama-san, he visto norias colgadas de edificios…