El diario de Giikah y los hijos de la Gran Bretaña“¡Hola Javier!, Tour por Gran Bretaña e Irlanda este verano del 18.7 al 31.8, ¿podrías tocar como solista?, conciertos de Vivaldi y Mozart. Por favor, contesta por sms.”

Así empezó la tarde del viernes 7 de Marzo de 2014, es normal que me contacten por sms para cuando necesitan a un fagotista, aunque no es extraño que me llamen directamente, la única particularidad de este sms recae en una pregunta muy concreta pero que por entonces me fue dificil de asimilar: “¿tocar como solista?, ¿en una Tournée?, ¡¡¿yo?!!, y ¡¿bien pagado?!, seguro que lo he entendido mal, pero aún estando en alemán…está más que claro, ¡lo pone ahí!”.

¡De corbata se me pusieron!, para qué mentir, pero ante tal oportunidad no tenía elección así que contesté con certeza e incredulidad: “¡Claro, genial!”.

Llamé a Yunting y a mis padres para contarles el notición y una vez terminadas las llamadas, me hice a la idea de que iba a ser una aventura dura pero sobretodo, irrepetible, pocos fagotistas han tenido una oportunidad así y no iba a ser yo quien la desaprovechase.

Cuatro meses de cuenta atrás, dos conciertos para preparar de manera minuciosa y mentalizarse de que tendré por primera vez, que tocar como solista, delante de mucha gente. Cuando tocas en una orquesta, por más solos que tengas, no tienes la sensación que se siente al tocar un concierto para tu instrumento como solista, esa sensación de cumplir tu “misión”, dar todo el talento y musicalidad posibles al publico que está pagando por escucharte.

Preparé el concierto de Mozart y Vivaldi en Mi menor a conciencia, los estudié casi a diario, de memoria, con partitura, lento, rápido, con música de fondo, con la radio puesta, sin ella, hice todo lo posible para que estuviesen perfectos y nada me pudiese distraer. Sólo se lo comenté a dos compañeros y a un par de amigos además de publicarlo en el blog poco antes de iniciar el viaje, y es que otra cosa no, pero reservado soy un rato.