Taiwán nos espera, ¡de nuevo!

 

 
La primera vez  (2012) fue un viaje de nervios, alegría y muchas dosis de curiosidad:

-Nervios: mi primera vez en Taiwán, y además llegaría sólo ya que Yunting aterrizaría 4 días después a causa de un tifón.

-Alegría: porque a pesar de ser un viaje difícil de realizar en lo económico, se hizo realidad.

-Curiosidad: Mi único viaje a Asia previo a Taiwán fue Japón, pero claro, yo sólo conocía Taiwán por boca de Yunting, superó las espectativas.
 

 
La segunda vez (2013) podría haber sido un viaje con menos sorpresas o incluso más aburrido, pero resultó ser todo lo contrario, un viaje con muchos descubrimientos y una comunicación más fluida con la familia, hablar inglés va bien pero si encima chapurreo taiwanés, ¡qué os voy a contar!.

Taiwán es una isla relativamente grande para los taiwaneses, pero no tanto para mi. Aún así, siempre hay sitios que te sorprenden, pequeñas cosas que te hacen pensar en la cantidad de tiempo que necesitaría para conocerla realmente.

En mi primer viaje mi comunicación con la abuelilla de Yunting era gestual, pero una vez se confirmó nuestro segundo viaje, me propuse aprender taiwanés para así poder hablar cuatro cosas con ella,y es que aún teniendo en cuenta que la abuela tiene 90 años y que la pobre va en silla de ruedas, conmigo siempre ha sido muy maja, el mayor respeto que le puedo dar es el de hablar con ella aunque sean cosas fáciles y tontas.

La anécdota del container de la basura con la abuela.

Es el lenguaje universal de las abuelas:

Amá – «Come más que has comido muy poco» me decía «Amá» (abuela).

Yo – «Doshia, doshia, wa cha pá!» (gracias, gracias, ¡estoy lleno!).

Amá – «Come come» (chia la chia la).

Yo – «Amá, chiné, wa cha pá!, doshia li» (Abuela, en serio, que estoy lleno, muchas gracias).

Creo que me intentó convencer de seguir comiendo unas 6 veces, a lo que recordé una palabra que había aprendido ese día con Yunting…»Punso tan»…

Amá – Señalando un plato «Chia, ho chia» (come, está muy rico).

Yo – Riéndome le digo, «Amá!, doshia….wa chin pa, wa mshi punso tan!» (Abuela, gracias…estoy lleno, no soy un contenedor de basura!).

Amá – Se me queda mirando, procesando la información que le parece haber oído…..y se empieza/nos empezamos a reír sin parar.

Me salí con la mía como pude.
 

 
La tercera vez (este año) llegué a Taiwán como si llegase a Asturias, estaba en casa, volvía a ver los Hi-Life, 7Eleven, FamilyMart. Las motos, los puestos de comida a pie de calle. Era la primera vez que no tenía planes, simplemente, queríamos disfrutar de Taiwán de manera natural, pasear por la ciudad, ir alguna cafetería. Evidentemente al final, sí que hicimos algún viaje que otro, y como siempre, genial. La única diferencia respecto a los dos viajes anteriores fue la temperatura, y es que en abril, no hace el mismo calor que en verano, sí que se puede ir en pantalones cortos, pero por la noche una chaquetilla no hace mal a nadie.
 

 

 
Y ahora la cuarta (2015) iremos a mediados de Febrero durante 1 mes y 1 día si todo sale bien y no pasa nada como en la primera vez. Creo recordar que este viaje ha tenido la misma planificación que el de este año, mientras hacíamos la compra Yunting me comenta que «necesita» viajar a Taiwán para recargar las pilas tras el año non-stop que hemos tenido, y tras una conversación de poco más de 10 min. decidimos que por qué no ir ahora, en febrero.

Los músicos tenemos unos calendarios un tanto especiales, y por eso lo de que «si todo sale bien y no pasa nada», así que, lo dicho, si no hay contratiempos, volveremos a pisar Taiwán en poco más de 2 meses.

La última vez volamos desde Ámsterdam haciendo parada en Tailandia con China Airlines (compañía taiwanesa, no confundir con la compañía china Air China), pero esta vez, por razones desconocidas, el vuelo más barato era directo a Taipei y desde Frankfurt, así pués, nos va que ni pintao.

Prometo fotos y tal vez ahora que tengo un móvil un poco más moderno, incluso puede que grabe algún video. Además, por primera vez para mi y para Yunting desde hace 8 años, ¡estaremos en Taiwán para celebrar el Año Nuevo Chino!.
 

 

Hualien, unas horas en la playa

Este verano no habíamos planeado ningún viaje especial dentro de la isla. Para mi, estar en Taichung ya era más que suficiente. Al final, hicimos casi más viajes que el año pasado, y ya puedo decir que he dado prácticamente la vuelta a Taiwán (me gustaría hacerlo en bicicleta, es algo a lo que siempre le he dado vueltas).

El viaje más especial fue el que hicimos a Hualien (??), es decir, la otra orilla de la isla. Es una zona bastante enfocada al turismo para los propios taiwaneses. Sendas, montañas increíbles, playas, en resumen, mucha naturaleza. Nosotros reservamos un pequeño apartamento y cómo no, una moto para movernos más cómodamente.

Lo primero que me alucinó fue el llegar a la estación y nada más salir del vagón escuchar y casi sentir las vibraciones de los F-16  pasando a ras de suelo. En Hualien hay una base «camuflada» para el ejército del aire, y sin yo saber nada y Yunting menos, creo que es una de las más importantes que tiene Taiwán, o tal vez incluso la principal. Cada 5 minutos salía un F-16 de la base. Los aviones siempre me han gustado, y estos aún más, podéis creerme que casi se me saltan las lágrimas un día que pasamos en moto cerca de la base militar y de repente se nos puso a vibrar todo el cuerpo porque un F-16 que estaba en fase de apróximación, nos pasaba por encima, fue una sensación brutal. Yunting estaba acojonadita perdida pero yo me lo pasé teta xD

 

Hice muchísimas fotos de muchísimos sitios, hoy sólo os enseñaré la playa que estaba justo delante de la base del ejército, esta vez os pongo fotos en blanco y negro pero «no preocuparsus», el color también vendrá. ¡Viva el Pacífico!

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

Hualien beach

 

¡Taiwán, hasta la próxima!

¡Ya estamos de vuelta!…¡desde hace más de una semana!.

Taiwan_giikah

 

Cuanto más conozco Taiwán más me enamoro de la isla y de su gente, y es que cada vez que volvemos y pisamos territorio alemán, joder…no es que te entre depresión, pero poco falta. Te faltan las motos, los comercios abiertos por las calles, la gente, el calor, en resumen, ese trasiego taiwanés que tanto atrapa.

 

 

Taiwan_giikah

 

Durante un mes hemos disfrutado de la isla en todo su esplendor, siempre todo hay que decirlo, acompañado de tifones, calor y buen yantar.

 

Taiwan_giikah

Taiwan_giikah

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Por fin pudimos ir al este de la isla (Hualien), zona de preciosos paisajes y naturaleza aún si cabe más salvaje. Disfrutamos como enanos.

 

Taiwan_giikah

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Como no podía ser de otra manera, también visitamos templos, pueblos vecinos y grandes urbes. Estas son sólo unas fotos para que os vayáis haciendo a la idea de lo que iré publicando en el blog. Os aseguro una cosa, si antes no os interesaba Taiwán, terminaréis disfrutándola tanto como yo, ¡seguro!.

 

Taiwan_giikah

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