Hay tres cosas que a uno le sorprenden cuando viaja por primera vez a Japón. La primera es que está todo muy limpio; la segunda, que hay mucha gente con los ojos rasgaos; y la tercera y última…¡que hay máquinas expendedoras de bebida en todos los sitios!

A ver, que sí, que también choca que conduzcan “al revés”, que los coches sean tan cuadraos y raros, las casas, la arquitectura japonesa…pero a mi lo de las máquinas de bebida me dejó flipando en colorines xD ¡¡ojo!!, para bien.

En Europa o en América tenemos máquinas expendedoras de bebida en las cafeterías de las universidades, en la oficina, en las estaciones de tren, los aeropuertos, y alguna por la calle, en Japón se puede decir que ocurre lo mismo, pero aplicando una regla no escrita, la regla de que cada 15 metros puedas comprar un café, o un refresco en una máquina de bebidas, ¡¡es increíble!!, vas caminando por una ciudad como puede ser Nagoya y es que en cada esquina hay una de estas. Esto se extrapola cómo no, a máquinas expendedoras de tabaco o de comida, aunque en menor medida.


Las bebidas calientes están puestas en la “zona roja”.


¡En esta incluso podremos pagar con el teléfono móvil!


Si tenéis la oportunidad, probad una de esas botellas que parece que tengan agua turbia dentro.


Y la zona azul es la de bebidas frías…anda que no son listos ni ná los japos.


Esta foto que saqué en un pueblo perdido en dios sabe donde (cerca de Tsumago) es el mejor ejemplo que existe para justificar todo lo dicho con anterioridad.