Cada persona tiene sus rincones preferidos,  sitios que te hacen disfrutar por tener un “qué se yo” especial. Cuando yo pienso en Düsseldorf, lo primero que se me viene a la cabeza a parte la “maravillosa” entrada a la estación de trenes, la Königsalle y el Altstadt, la cuarta cosa que se me viene a la cabeza (sí no es la primera, de acuerdo) es el Medienhafen.

Se podría traducir como “Puerto de los medios”, lo de “medios” viene porque en el puerto hay, que yo sepa, muchas oficinas de marketing, television, arte y moda, lo de puerto….la misma palabra lo dice, es un puerto, con sus lanchas, yates, etc. es muy curioso porque habiendo vivido durante varios años en un pueblo costero (Sitges), Düsseldorf, pese a estar digamos que un poco lejos del mar, la sensación que yo tengo es la de estar en un sitio rodeado de agua, y eso me gusta.

Hace unos días me compré mi primera cámara reflex ¡para lo cual tengo que preparar otra entrada todo sea dicho!, el caso es que después de pensármelo unos 3 segundos, salí de casa, réflex en mano y trípode al hombro “richtung” Medienhafen. Salgo a Oststraße, paso de largo la carnicería que tan ricos olores tiene, ¡sin ironías!, la Galeria Kaufhof cada vez se va haciendo más grande, en realidad no es que crezca sino que ya estoy entrando por la puerta principal, y es que cuando hace frío la técnica de atravesar el “El Corte Inglés alemán” es una solución muy agradable y cómoda. Pasadas unas paradas de tranvía me doy cuenta de que como siempre me pasa, ese día tenía ganas de caminar hasta el que yo llamo edificio de Google, allí me espera uno de los tantos 709,712,706…

El frío se empezaba a hacer más que latente, pero no podía dejar escapar ese cielo, a eso de las 17:30 servidor se había colocado cual jubilado detrás de la valla en el punte que hay en medio del puerto. Por cierto, los famosos Gehry están guarros guarros, mejor dicho, ¡el Gehry blanco está hecho un cristo!.

Ahora no es que el frío se estuviera haciendo aún más latente, no no, ¡era tal el frío que yo ya no sentía los dedos!, coño, que no podía ni apretar las tuercas del trípode y me costaba pulsar los botones de la cámara, a todo esto hay que sumarle que una cámara réflex no es fácil de usar, y  que yo, que soy más terco que una mula, me empeciné en usar sólamente el modo manual, resumen, un frió de tres pares, ISO a 100, el visor tapado para que no entren luces y luego sólo darle vueltas a la rosca del focal y de la velocidad de disparo.

Düsseldorf harbour

Mi primera foto “réflex”

Pese a no haber usado nunca una cámara réflex, el hecho de tener una compacta y de querer exprimirla al máximo ayuda mucho a entender cómo funcionan algunas técnicas básicas. Yo lo tenía muy claro, quería hacer una foto que mostrara el puerto de noche, y eso para mi en ese momento significaba, ISO baja, apertura focal media y exposición larga.

Como no podía ser de otro modo, un avión me fastidió la sesión fotográfica dejando una estela del copón, y es que el 70% de las fotográficas que había hecho no tenían el cielo limpio, suerte la mía, una de las fotos que mejor salío fue la que véis ahí arriba.

Después de avasallar a fotos esta cara del puerto y sin ganas de seguir pasando frío, saqué 3 fotos a lo que durante una hora estuvo a mis espaldas (la torre de la ciudad) y me fui directo a tomarme un café y unos chocolates belgas al Altstadt con Yunting.

Y es que como digo yo, “Leben geniesen!”, “Disfrutar de la vida!”.

Düsseldorf Tower

Mi segunda foto “réflex”