Antes de viajar a Japón me informé de las tradiciones culinarias del país, y el natto (también conocido como soja fermentada) fue un descubrimiento…interesante.

Una de las primeras cosas que hice nada más llegar a Nagoya y después de dar unas vueltas por la ciudad (muy bonita, por cierto), fue irme a un 7eleven o a una tienda de estas que están abiertas casi las 24 horas del día para comprar natto. Fuí idiota porque en el Hilton también había natto para desayunar…pero bueno. El caso es que el natto es una comida que tiene fama de no gustar a casi nadie, huele a pies y sabe peor, pero eso sí…es sanísima xDD

Yo cuando abrí el paquetito ese y quité el plástico…madre mía, no pude terminarlo!!!!!Y mira que a mi me gusta todo, pero eso creo que fue demasiado.

Meses después me dio por volver a rememorar viejos tiempos, e intenté sin éxito buscar algún sitio en Barcelona o alrededores donde comprar natto, incluso me había pasado por el sitio donde lo acabé comprando, pero parece que el día que yo fui no estaba, por eso había desistido. Al final mi pianista acompañante que es japonesa me comentó que hay dos sitios en Barcelona para comprar natto y uno de ellos es el mítico supermercado oriental que hay al lado de Plaza Cataluña. Pues sí…al final tenía razón, y allí lo vendían, también me comentó que este natto lo preparaba un hombre japonés que vive en Madrid, así que como quien dice, es casero.

El olor y el sabor no me han parecido tan bestias en comparación con el que pude probar en Nagoya, así que ya sabéis, si estábais buscando natto como locos, lo podréis encontrar por unos 2,50€ en el supermercado oriental.