Quién me iba a decir a mi que después de mi viaje a Nagoya me iba a reencontrar aquí en Sitges con la misma cerveza que pude disfrutar en esos maravillos barrios, la mítica “Kirin“. Cada día que pasa me doy más cuenta de que Sitges es como las Naciones Unidas, hay gente de todo el mundo (alemanes, suecos, italianos, rusos, koreanos, franceses, argentinos, fineses, holandeses, ingleses, austríacos…y cómo no, japoneses).