A lo largo de la vida una persona pasa por mejores o peores momentos, pero cuando uno lo da todo por la música y más concretamente, cuando uno lo da todo por el que es mi instrumento, lo mínimo que yo puedo hacer es intentar poner mi pequeño granito de arena para que dicha persona nunca caiga en el olvido.

Hoy la que fue mi primera profesora a mi llegada a Barcelona nos ha dejado a todos. Eugenia Sequeira, solista de la Orquesta de la Ópera del Liceu de Barcelona fue una de las personas más importantes que he podido tener en mi carrera como fagotista, tanto como profesora como por gran persona y fagotista.

Ahora que nos ha dejado a todos, como pequeño “homenaje” me gustaría compartir un artículo y próximamente una entrevista que le hicieron.

Un instrumento hecho una vida

Domingo 6 de Diciembre de 2009
Periódico “La Nación”
Autor: Guillermo Rosabal Coto | guillermo.rosabal@ucr.ac.cr

Al cumplir veinte años como Solista de Fagot en la Orquesta del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, una costarricense rememora cómo a lo largo de su carrera debió romper esquemas, e insta a los y los costarricenses a hacer lo mismo.
Joven pionera. Eugenia Sequeira inició su carrera artística en Barcelona, a inicio de los años 70, cuando esa ciudad representaba la vanguardia en España.

Sin embargo, en esa época, no pocas instituciones musicales relegaban a las mujeres. Esta coyuntura solamente sirvió de reto para que ella buscase romper con barreras de exclusión. Así, logró ser la primera mujer en ganar un puesto en la centenaria Banda Municipal de Barcelona.
Sequeira también se convirtió en la primera integrante femenina de la sección de vientos de la Orquesta Ciutat de Barcelona, cuya sede es el Palau (Palacio) de la Música Catalana. Esos esfuerzos le abrieron las puertas para trabajar con agrupaciones de música antigua o contemporánea. Combinar el trabajo musical en agrupaciones de estilos tan disímiles le aportó una notable adaptación como intérprete que la ha caracterizado a lo largo de su carrera.

Con sólo 17 años, recién graduada del Conservatorio Castella, y gracias a una beca del gobierno español, Eugenia partió hacia Europa para especializarse en el fagot. Emprendió sola su viaje de más de tres décadas. La acompañó el instrumento que ha sido su amigo durante toda su vida: el fagot.

Frutos y satisfacción. Desde 1989, esta costarricense se desempeña como fagotista solista de la Orquesta del Gran Teatro del Liceo, el principal exponente del mundo musical barcelonés. Durante estos años ha trabajado bajo la batuta de directores como Riccardo Muti, Vaclav Neumann, Richard Bonynge y Lamberto Gardelli. Eugenia también guarda recuerdos memorables de las interpretaciones de leyendas de la lírica que han cantado en el Gran Teatro, como Mirella Freni, Joan Sutherland, Montserrat Caballé, Renée Fleming, Cecilia Bartoli, Alfredo Kraus, Plácido Domingo y Nikolai Ghiaurov.

Antes de incorporarse al GTL, Sequeira inició una productiva labor como educadora. Sus enseñanzas han contribuido a la exitosa carrera de fagotistas en Europa. Ellos cuentan ya con discografía y ensambles propios, y ocupan puestos en universidades y orquestas de renombre. Podemos mencionar a Pep Borrás (profesor de la Schola Cantorum Basiliensis, en Suiza), Salvador Sanchís (fagotista solista de la Orquesta del Palau de les Arts en Valencia), David Tomás (profesor en conservatorios de Alemania) y el costarricense Marcelo Padilla (integrante de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena).
Sequeira también dirigió el primer conjunto de fagotes de España: Fagottissimo.
El Castella. Más de 30 años después de haber dejado su país, esta artista mira el ambiente musical de Costa Rica con nostalgia, pero con preocupación. Por un lado, recuerda con gratitud el bagaje artístico y humanista que le dio el Conservatorio Castella, y en especial su fundador, Arnoldo Herrera. Este educador estimuló la libertad, el trabajo y la dedicación a los demás por medio del arte.

“El Conservatorio Castella nos inculcó llevar el arte a todos los rincones del país, por lo cual aprendimos a adaptarnos a cualquier circunstancia”, dice Eugenia Sequeira y añade que más países deberían seguir el modelo del Conservatorio Castella.

No obstante, Sequeira cree que Costa Rica debe poner más atención a la función que la música puede desempeñar en el desarrollo de las personas. Para ella, “en la música encontramos estupendas herramientas de cohesión social, sobre todo en estos tiempos de tanta diversidad económica y cultural. Quienes las cultivan adquieren hábitos de esfuerzo para desarrollar una disciplina personal que beneficia la vida”.
Ello plantea retos a nuestros países, como los de formar y proporcionar animadores musicales para hospitales geriátricos, hogares infantiles y cárceles.

También es necesario entrenar y proveer programadores y técnicos en medios audiovisuales, y otros profesionales de la música. En opinión de Sequeira, para superar estas carencias, nuestro país debe contactarse más con el exterior, invertir en sus talentos artísticos y cuidar de ellos.
Con el deseo de ayudar a nuestro país a romper esquemas y fronteras, Eugenia Sequeira anima a editoriales españolas para que editen obras de compositores costarricenses, y organiza conciertos para darlas a conocer en España.

A quien escribe estas líneas no le ha extrañado escuchar de músicos españoles que estaban de paso en Costa Rica: “¿Seguramente tú has oído hablar de Eugenia Sequeira“