Máquina expendedora de consumibles electrónicos en el Aeropuerto Internación de Düsseldorf.

Día de concierto, estaba yo tan tranquilo en la estación esperando al tren de vuelta a casa cuando mi cuerpo lo único que me pedía era un refrigerio en forma de agua, zumo y/o/u refresco gaseoso.

Fuí confiado a la máquina expendedora (no es la de la foto, contra la sed una tarjeta SD ayuda poco), introduje 1€ y cómo no…lo escupió. Lo intenté otra vez y claro, se lo comió entero, como si le hubiese metido una moneda de chocolate, ahí no había saldo.

Me cagué en todo lo cagable y metí la que sería mi última opción y por ende salvación a la intensa deshidratación que estaba sufriendo…la única moneda que quedaba en mi cartera…2€, relucientes, nuevos, con la cara de nuestro honrado, idolatrado y querido Juancar.

Y la máquina se bloquea…estamos jodidos Juancar…ni siquiera deja abrir las aperturas para recoger las monedas y los refrigerios, 100% bloqueada y yo agonizando de sed. Me aguantaría hasta llegar a casa no sin antes hacer una última llamada…

Contestador automático:

“Lo sentimos pero las oficinas están cerradas…puede llamar..blablabla…deje su mensaje y le contestaremos….”

Persona deshidratada, de mala hostia y con 3€ menos en la cartera:

Sí mire señorita, pues nada que quería tomar un refrigerio y su máquina me a soplado 3€… estoy en la estación esa chunga cerca de el sitio aquel y aquí le voy a soltar todos mis datos, por cierto, mi cumpleaños fue hace unos días así que no se corte en felicitarme.

Dos días después:

Yunting dice que hay un carta para mi, y claro…me puse nervioso, ¿quién será, un fan, una multa por descargar programas por internet, qué sorpresas me deparará?.

-¡¡Yunting, un billete de 5€!!, anda que no son majos ni na los de las máquinas de bebidas, me escriben una carta de arrepentimiento al más puro estilo japonés y ¡me dan 5€!.

Moraleja:

Si tienes sed y no tienes dinero, roba un banco. Pero si estás en Alemania, llama a los de las máquinas que ellos invitan.